

Mr. Ö

Tardarás siglos en llegar a mí.
Te acercarás extraño, taciturno y soñador.
Y yo seré indiferente y sorda
a tu labia provocadora.
No oiré tus palabras incongruentes,
tus promesas difusas, el amor ausente.
Jamás logragrás caminar a mi costado
y nunca sentirá mi calor.
Te has jugado tu destino.
Ahora bebe tu tiempo en soledad.
Yo acá... brindaré por tí.
como debe ser...
cada uno por caminos diferentes.
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Lo curioso de quererte,
es que te sigo buscando entre las rosas de mi jardín.
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Me sumerjo en este presente donde lo auténtico y profundosuple lo advenedizo y banal.
La resurrección de la conciencia se enquista
en mi espíritu rebelde que se niega a recordar lo olvidado.
Y como bestias desveladas,
vienen con el eco del pasado a rugir en mi memoria.
La oscura nebulosa del olvido, ahora se presenta
con fatales designios voluntariosos,
que trato de apartar con vanos empeños...
Deformo las palabras, las formas, las acciones,
hasta terminar con este trance infinito
que quita signifados a mis días
en éste sarcástico destino.
El filo de la daga que hiere,
y al cual siempre se teme,
ataca con ojos cerrados sin mirar el daño causado.
Trataré de no pensar. Lo que no cabe en mi conciencia.
Y que despiadadamente, en un grito desgarrado
aparto de mi ser.
Ruego que este fuego que quema y daña,
se extinga en mi memoria para nunca más regresar
y poder olvidar.

Danzan las libelulas en torno a los jacintos
con promesas de que el buen tiempo ha de venir.
Me quedo con la mirada pegada en sus misteriosos bailes,
la respiración cortada, el movimiento quieto.
Sigo el sube y baja de su vuelo
alterado por el viento
que no deja de soplar.
Sigo la trayectoria regocijada del ritual baile
que se produce en el jardín.
Se mecen las flores, las ramas nuevas,
las hojas nacientes, los brotes verdes
que con las sacudidas parecen caer.
...Y danzan las libelulas libres
en su mágico vuelo
alredeor de los jacintos,
en un caos de libertad bendita
de trayectórias locas,
de alejarse ahora...
Las dejo ir.


Caen lentas y agonizantes,
como la luz de este sol tibio y descolorido.
Semejante al rostro de la muerte;
pálido, inmóvil, indiferente.
Se diluyen entre el horizonte mortecino y gris.

Los Maestros Encendidos me han hablado
desde las profundidades de la sabiduría.
Sus palabras han llegado como susurros
a mis oídos místicos.
…Y repito el mantra de tu nombre y mi nombre.
Para escribir nuevamente
nuestra historia inconclusa en la pasada vida.
Me han dicho que has llegado,
que eres mío, que soy tuya…
Que atravesemos los tres mundos
para reconstruir lo inconcluso.
Revelar los misterios.
Y que la llama eterna del amor
no oscurezca su esplendor.
Por que somos la Sabiduría Divina

que de mi lado arrancabas
que de mi calor huías.
Hoy supe cuánto te amaba
cuanto te daba y cuánto me debías.
Hoy me has arrancado los ojos,
estos con los que cada día te descubría
estas pupilas que miraban
con adoración tus días.
Quedaste con saldo en amores.
Quedé en el umbral de la puerta,
dolida, vacía.
Más pienso, que has de saldar
la cuenta que cobra mi alma dolida.
He decidido no rogarte,
ni pedir que tus acciones redimas.
Es más fuerte el orgullo,
que el amor que te tenía.
Prefiero morir mirando esta puerta.
Acurrucada. Recordando tus palabras,
Prefiero quedarme en silencio
tratando de olvidar tu partida.
Metida en mis retinas te tengo presente
mi amado Soham.
Tu olor a verde. Tu cielo nublado.
Las calles tranquilas, las tienditas, el café.
Siento en mi cara el golpe de tu viento raudo,
el frío que marca mi piel.
Es Marzo de algún año cualquiera,
el que yo quiera, el que prefiera.
Mi pelo revuelto, mi paso lento,
caminando por Pratt Street.

Me fuí recorriendo cada pliegue de tu piel
con las suves palmas de mis manos,
con mis labios, con mi agitado respirar.
Entornados tus ojos me decían que tu sueño
postergado estaba siendo realizado.
Tu frente acalorada mostraba los sudores del amor,
el rubor de tus mejillas el esfuerzo del placer.
Nuestras acompasadas exhalaciones, del éxtasis...el final.
Abrazados, entrelazados,
nos quedamos esperando el aliento recuperar,
a medialuz, en ésta suave noche de invierno,
entre sábanas de seda...en frente de la ventana
cubierta con cortinas de percal.
Esta ventana que mañana me verá sola, nuevamente,
recordando tu aroma, tus gemidos, tu amada figura,
este amor condicional.
"Luego de casi tocar el cielo con mis manos
y de alimentar de energía mi cuerpo y mi alma;
llego a retomar mi vida, mis espacios y mis sentires.
Regreso en paz y armonía, sabiendo, ahora, lo pequeños
que somos y lo grande que podemos ser."
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( a W.V.)
Buscas, hurgas, miras...en mis letras.
Nada hay en ellas. Nada que no sean mis sentires.
Nada que ocultar. Solo evocaciones de un amor perdido
por allá en las calles del viejo Soham.
Amores que duelen por el olvido,
nostalgias de días vividos.
Nada encontrarás más que una mujer que aún
siente y que aún llora la partida, de un portugués
que la elevó por el viento con un leve soplido.
Nada hay...que tú no hayas sabido.
En los tardíos destinos conjurados
emergen las anhelosas ensoñaciones
de recuperar añejas esperanzas,
en este afán iluso de volverte a escuchar.
Con la inequívoca certeza de que aún me piensas
y con la convicción que el destino que fabricaste
con magias engañosas y obstinadas,
no han logrado hacerte olvidar.
Y vuelvo a oír tu idioma y la cadencia de tu voz.
Los recuerdos espectrales me llegan a raudales.
Y sé, que en tu desamparado corazón,
aún existen lugares en los que para tí vivo
y los senderos que juntos caminamos...
no se han desandado.
Atesoras cada segundo de mi presencia
y los despojos que un día dejaste de mi vida entera
regresan convertidos en una promesa espectral
y difusa.
Para que adormecidas esperen
la sacramental realización
de las promesas conjuradas
en ese lugar de Pratt Sreet, Ely,
al sur de ese amado país...
en la vieja Europa.

and we will go by the new road.
I am certain that love will come
this is your last chance.
I have a delicate heart
there is no doubt that he is ill.
There is no peace in my soul,
only know the sky is blue.
And the flowers are beautiful
in spring and in my heart.

pregúntaselo a un estudiante que haya fracasado en sus exámenes finales.
Para conocer el valor de un mes,
pregúntale a una madre que haya dado a luz prematuramente.
Para conocer el valor de una semana,
interroga al editor de una revista.
Para conocer el valor de una hora
conversa con una pareja de enamorados que impacientemente
espera la hora de su cita.
Para conocer el valor de un minuto,
pregúntaselo a alguien que acaba de perder su tren,
su avión o su autobús.
Para conocer el valor de un segundo,
consulta a alguien que acaba de sobrevivir a un accidente.
Para conocer el valor de una milésima de segundo,
pregunta a alguien que acaba de ganar una medalla en las Olimpíadas.
El tiempo no espera a nadie.
Disfruta de cada uno de los momentos que te son concedidos,
porque es irrepetible.
Desde Montevideo:Un abrazo solidario para Honduras,es decir a su gente,a sus poetas,maestros,estudiantes,trabajadores,soñadores y un largo etc de seres humanos que solo anhelan paz,y poder crear en Libre Expresion. mi blog apoya la libertad de expresion :www.usaelreflejo.blogspot
29 de junio de 2009 13:50

Me quedo pegada en tus versos,
como el rocío en los suaves pétalos.
Me estremecen tus manos níveas
al pensarlas en mi piel...en mi pelo.
En estas noches de acompasadas letras,
en las que el suspiro se hace eterno.
Te siento con pasión pura,
en la explosión de mis deseos.
Te entrego cada palabra,
para que saborees el éxtasis de nuestros sexos,
amalgamados en los supiros
del clímax del encuentro.
Este ser uno en el otro;
tu dando yo recibiendo.
Gritando los dos , en silencio,
este placer de alma y locura,
en la unión de nuestros versos.

Me perdí en tus caricias, con la mente embotada
y el alma regocijada de tanto amor.
Se me perdió el sentido, la conciencia
y la identidad.
Cada beso acaloró la piel
e hizo desaparecer el tiempo.
Cada suspiro tuyo te hizo mío
y como una amalgama te me quedaste pegado
en la memoria...para nunca desaparecer.
De tanto amor me perdí en la locura.
Esa locura que hace al alma perecer.
Legado


Meravigliosa
Per me Tu sei una Donna meravigliosa,
sei spontanea come un sublime fiore,
sei delicata come una profumata rosa,
la tua bellezza riempie di gioia il cuore.
Per me Tu sei una Donna meravigliosa,
col tuo Essere ciò che è inerte fai rivivere,
dai vitalità alle persone e ad ogni cosa,
la tua presenza su tutti sa molto incidere.
Per me Tu sei una Donna meravigliosa,
doni il sorriso anche a chi è tenebroso,
sai essere molto seria ma anche spiritosa,
sei una leggera brezza ma anche un maroso.
Per me Tu sei una Donna meravigliosa,
sei caparbia e trascini chi ti sta vicino,
non puoi stare accanto a chi non osa,
doni ebbrezza come fa un gustoso vino.
Per me Tu sei una Donna meravigliosa,
sai essere dolce, sensibile e delicata,
puoi essere anche femmina maliziosa,
facile amarti da chi tu vuoi essere amata.
Per me Tu sei una Donna meravigliosa,
si esaltano in te qualità anche nei difetti,
non sei cattiva ma sei molto deliziosa,
hai molto gusto come lo hanno i confetti.
Per me Tu sei una Donna meravigliosa,
coccolare il tuo Essere dona gioia molta,
riempie lo spirito paragonarti a una mimosa,
come sono tante altre donne Tu non sei stolta.
Per me Tu sei una Donna meravigliosa,
hai un cuore molto grande, come una casa,
la Tua Anima anche per me è assai spaziosa,
sei per me quello che è lo Shuttle per la Nasa.
Per me Tu sei una Donna meravigliosa,
dai serenità al tuo uomo con delicatezza,
non gli trasmetti negatività, non sei ansiosa,
il tuo metterti in discussione da’ a lui certezza.
Per me Tu sei una Donna meravigliosa,
io sento di amarti con felicità e ardore,
desidero trattarti sempre come mia sposa,
voglio darti tutto me stesso con tanto Amore.
Franco Riello

Aquí esperaré la llegada de mis amados.
En esta tierra húmeda y fértil...
Aquí dormida...
Entre las raíces que tejen sobre mí
el manto eterno de la muerte...
Aguardo.

Con la punta de mis dedos dibujo tu figura plasmada en mi memoria.
Los esbozos de tu cara, se me pierden con el tácto de mis huellas presurosas.
Mis manos vuelan por el arco de tus cejas,
las curvas de tu boca.
El largo de tu cuello y tu espalda; me provocan.
Paso mis palmas tibias por tus hombros invisibles.
Estremeces mis sentidos.
Te traigo a mi mente...
Dejo revolotear mis manos en tu ausencia
y escapas de mi existencia.

(por Pepe Valerio)

No merecen comparación.
Cómo he extrañado vuestro cariño,
Vuestras caricias y vuestras risas.
Mis tres hadas cristalinas
las tengo tan pegaditas a mi piel.
No habrá nada que me las saque
ni silencios, ni distancias, ni ausencias…
por que el amor de su padre es como para la abeja… miel.
(por Pepe Valerio)

Permaneceré alerta a tu llegada,
. . . yo no la invite.
la ignoro con altivez.
Este sentir el dolor de tu ausencia
que se anida en mi conciencia
en mi cuerpo y en mis ojos al no sentir el perfume de tu presencia.
(por Pepe Valerio)

En realidad alguna vez: ¿has tenido esa sensación de querer contar con alguien a tu lado, con la unica esperanza de que esté?.
¿Y que te acompañe en silencio...por que lo necesitas?.
Y aún así ¿sientes ante ti la imbatible y cruel SOLEDAD?.
Si, dura y cruel.
Por que si estás solo y no tienes nada; necesitarás gritar y desahogar el dolor que descuece y vá apagando muchas cosas que la vida te entregó.
Y sientes que te vas perdiendo, casi sin darte cuenta...
¿ Será que ya nada me llena y me consuela?
Cuánto siento todo lo anterior . . .
Pero esto es nada más que un lamento-aullido, de un hombre solo.
( a Pepe Valerio por su fortaleza)
En la noche fría y de luna llena
miras por el ventanal empañado.
Piensas en tu vida sin arraigo, sin madriguera
sin tenerte más que a tí.
Hombre-lobo que aúllas tus dolores pasados,
haciendolos el impulso que te harán surgir.
Surgir desde el fondo del obscuro pozo,
en el que, por fatal sino, cuál trampa de la vida
caíste sin sentir.
Más piensas que tus fortalezas
harán de tus deseos realidades
y miras por ese amplio cristal
el cielo negro y sin fin,
esperanzado, aguardando lo que está por venir.
Ayyy...quién escuche tu aullido desgarrado
sabrá la enorme fuerza que hay en tí,
en ésta noche de luna llena
mirando por ese ventanal empañado;
esperando salir corriendo hacia el bosque libre
a cazar y saciar tu hambre de existir.
Te quedas quieto, tranquilo, calmado...
con la mirada lejana, a la espera del momento exacto
en que tus heridas sanen
y te reúnas con la manada
a vivir...
En las tristezas del silencio
el cadáver vivo del olvido,
en la cripta húmeda como morada,
de saberse en el más allá, sin volver.
Deja que tu mirada entelada
vea-no-vea los surcos de mis lágrimas,
y con tus manos heladas de muerte y olvido
me hagan a mi también morir.

Dejaré mis entrañas abiertas, para que vengan las mujeres vestidas de blancas palomas. Y como aves de rapiña profanen mi cuerpo y mi alma. Esta alma que daño no causa a ninguna. Pero todas ellas, dirigidas por el ave azul y sus compañeras celeste- cielo, acompañan a carcomer lo sabio, lo inmensamente puro que hay en mí.
Y mis labios se sellarán con el silencio eterno de no entender las pretensiones de éstas féminas malvadas que se alimentan de las palabras mal dichas a escondidas, en los oídos del ave- azul mayor que emocionada con la frase dañina presta atención a sus congéneres que vestidas de blanco le alimentan el ego de frente y le clavan certeras estocadas por atrás. Pobre mujer-azul no sabe que ha caído en lo profundo del abismo con sus acciones y cuando se despierte de esta horrible pesadilla ya no habrán palabras de perdón que mi corazón pueda aceptar.
Con mi cuerpo arruinado de ver tanta hambre y cómo se alimentaron de mí. Me arrastraré a mi castillo de flores a reinventarme y reparar las heridas. Quedaré bién. Y miraré con firmeza desde lo alto de mi reino cómo caerán una a una las mujeres vestidas de palomas blancas, el ave-azul y sus compañeras celeste-cielo. Sonreiré y me sentiré satisfecha de sentirme entera.

Caminando juntos por las calles de Montmartre, con el aroma a bohemia de los cafés de París. De reojos miro tu perfil solemne y distante, tu pelo revuelto por la brisa fría de abril.
El paso lento de nuestro encuentro se hacía posible, por fín, entre las tiendas poetas y las escaleras artistas, que cobijan las artes del humano sensible que plasman con letras y pinceladas los sentires.
Voy regocijada de tu presencia. Mi mano en la tuya. Nuestras pisadas acompasadas y lentas. Nos dirijimos hacia Sacré-Coeur, hablando de un futuro brumoso e incierto. Tu sabías que decías mentiras y yo asentía, con la convicción de que cada frase que escupías eran nada más que calmantes a mis ansiosos oídos.
Nos sentamos en la plaza a mirar los verdaderos enamorados. Yo con una mueca burlesca te dije: - qué bién... ellos también se quieren... Si..., respondiste, y callaste la tarde entera.
Entonces supe que ese paseo por Montmartre, era el primero y el último de nuestras vidas.
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Ahora; a pesar de la sombra del pasado y la nebulosa del olvido. Recuerdo tu perfil amado. Tus palabras diluídas por los años, mi tibia mano, mi brazo extendido, para acariciar tu rostro; en ese encuentro tan esperado y en ese adiós definitivo.
Antero; fiel compañía del niño estrellado.
Ese niño que feliz montaba tu manso lomo.
Luizinho le llamaban al chiquito. Con su pelo rojo como el cobre, que brillaba al
sol como chispas de fuego.
El jugaba en tu suave y peludo cuerpo.
Antero, caballo amigo del angoleño, fuiste el único verdadero
amor del pequeño.










