
Amiga:
Las sombras eternas que nublaron la razón.
Los vientos del norte que arremolinaron la conciencia,
las nubes espesas que se cargaron de dudas,
nunca despejaron el cielo azul y limpio que te mostré.
Te regalé prados verdes y hermosos,
flores de mil colores y aromas.
Te ofrecí nobles sentimientos fraternales
e incondicionales palabras, en todas sus formas.
Pero el huracán de las dudas
arruinó el césped, los liliums, las rosas,
las violetas...que con tanto esmero planté para tí.
Más ya no importa.
Me quedé con la alegría de saber que existes
y que tras ese manto de nebulosa incertidumbre,
existe la esencia pura y querida,
que a pesar de las tormentas,
esperaré en tí el día de chocar nuestras copas
y brindar con una buena cava
lo aprendido, lo ansiado, lo compartido,
lo esperanzado...en esta amistad inconclusa.






2 comentarios:
Precioso, precioso, precioso.
A veces de nada sirve lo que hacemos por los demás, cada quien escoge su propio camino.
Pero la forma de expresarlo es sencillamente preciosa.
Bss
Anita, gracias por leerme y emitir este hermoso comentario.
Un gran abrazo, Elisa
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